¿QUIÉN PROTEGE A NUESTROS NIÑOS EN LAS ESCUELAS?
El abuso en las instituciones educativas pone en evidencia la necesidad de reforzar la prevención, la vigilancia y la responsabilidad de las autoridades. La educación no solo debe garantizar conocimientos, sino también seguridad y respeto por la integridad de los estudiantes.
Por: El Pulso de Aury
24/10/2026.- La escuela debería ser el segundo hogar de nuestros niños y adolescentes, un lugar donde puedan aprender, crecer y desarrollar sus capacidades sin temor. Sin embargo, los recientes casos de presunto abuso y violencia registrados en instituciones educativas del país nos obligan a formular una pregunta: ¿estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestros estudiantes?
Las denuncias de violencia sexual en los colegios han generado preocupación entre las familias y han puesto nuevamente bajo la lupa al sistema educativo peruano. Según información publicada por el diario oficial El Peruano, entre enero y agosto de 2026 se reportaron más de 11 mil casos de violencia física, psicológica y sexual contra estudiantes a través del Sistema Especializado en la Atención de Casos de Violencia Escolar (SíseVe). Estas cifras revelan la magnitud de un problema que no puede ser ignorado.
Cuando la escuela deja de ser un lugar seguro
Uno de los aspectos más preocupantes es que la violencia se produce dentro de los colegios donde los menores deberían estar protegidos. Los casos de presunto abuso sexual no solo afectan la integridad física y emocional de las víctimas, sino que también destruyen la confianza de los padres en las instituciones educativas. Frente a esta realidad, no basta con emitir comunicados o adoptar medidas después de que los hechos han ocurrido. La protección de los escolares requiere una política preventiva permanente, con mecanismos de supervisión efectivos, personal capacitado, canales de denuncia que permitan actuar oportunamente y que las autoridades de cada institución asuman sus responsabilidades.
El Ministerio de Educación cuenta con protocolos para atender situaciones de violencia escolar. Además, en febrero de 2026, informó sobre la separación de 273 docentes y trabajadores administrativos que estaban procesados o condenados por delitos graves, entre ellos delitos contra la libertad sexual. Esta medida evidencia la importancia de verificar los antecedentes y apartar de las aulas a quienes representen un riesgo para los estudiantes.
La responsabilidad no es solamente de los colegios
La seguridad escolar exige el compromiso conjunto del Estado, los directores, los docentes y las familias. Las autoridades educativas deben supervisar tanto a los colegios públicos como a los privados, mientras que las instituciones tienen la obligación de actuar ante cualquier indicio de violencia y proteger a los menores. Por su parte, los padres necesitan ser orientados para reconocer señales de alerta, escuchar a sus hijos sin juzgarlos y comunicar cualquier situación sospechosa. Los niños y adolescentes deben saber que nadie tiene derecho a vulnerar su cuerpo, intimidarlos o exigirles que guarden silencio frente a situaciones que los hagan sentir incómodos o amenazados.
También es fundamental fortalecer la educación emocional, el respeto por los demás y la formación en derechos desde los primeros años escolares. La prevención no puede limitarse a una charla ocasional: debe formar parte de la convivencia cotidiana.
Educar y proteger
La educación de calidad no se mide únicamente por las calificaciones, los resultados académicos o la infraestructura de un colegio. También se mide por la capacidad de proteger a sus estudiantes y garantizarles un ambiente donde puedan aprender sin miedo.
Como sociedad, no podemos permitir que el silencio, la indiferencia o la burocracia se conviertan en aliados de la violencia. Nuestros niños no solo necesitan buenos maestros y mejores escuelas; necesitan adultos e instituciones que estén a la altura de su responsabilidad. Porque cuando un estudiante sufre abuso dentro de un colegio, no solo se vulneran sus derechos: también se pone en cuestión la capacidad del sistema educativo para cumplir su misión de proteger a sus estudiantes.
¿Qué medidas concretas deberían adoptar el Ministerio de Educación y los colegios para garantizar que ningún niño tenga miedo de asistir a clases? Déjanos tu opinión
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